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INDIANA (POR CO)JONES
(14.10.07)
...Y perdón por el exabrupto. Pero es que estoy hasta los
mismísimos del malo, malísimo cine americano -nunca del bueno,
buenísmo, que también lo hay- y de la agresiva invasión que sufre
nuestra cartelera, con los resultados que todos conocemos: cada vez se
va menos al cine, y cada vez se va muchísimo menos a ver cine
español, aunque tantas y tantas películas merezcan más la pena que
este Indiana Jones que acaba de estrenarse ¡en todo el mundo! a
la vez: ¡oooooh, que emoción! Yo no he ido a verla -ahora me explico-
y pedí a mis "íntimos" Larry D'Abutti, Capitán Garfio y
Profesor Kelp que me hicieran el favor de ir y contármela. Los dos
primeros se negaron en rotundo -Larry por solidaridad y Garfio porque
"no estaba para tonterías", me dijo- y tan sólo el bueno de
Kelp accedió; su comentario se puede leer en la contraportada de este
número.
Como todo el mundo sabe, las distintas distribuidoras que pasean las
películas por estas salas hacen -suelen hacer- unos "pases de
prensa" previos al estreno para que los críticos y/o simpatizantes
podamos tener tiempo de elaborar nuestro trabajo. Generalmente, las
oficinas de prensa, aun dando por supuesto que siempre desean que las
críticas sean favorables, son respetuosas: no interfieren, no intentan
predisponer demasiado, aceptan que muchas veces su película no tiene
tanta calidad... Sin embargo, de un tiempo a esta parte, estamos
padeciendo un curioso fenómeno. "Padeciendo", porque con la
excusa de la piratería, se nos despoja a los profesionales, a la
entrada de las salas, de los aparatos sospechosos -por ejemplo ¡los
móviles!- de intento de grabación de imágenes y sonidos, se supone
que con vistas a un inminente mercado en los "top- manta" de
la localidad. Los críticos, los que escribimos y hablamos en los medios
de comunicación -los periódicos, las revistas, las radios y las
televisiones de mayor o menor audiencia- de este país, somos
sospechosos de pirateo, de ser los culpables de que, ya antes del
estreno -¡y antes de los pases de prensa!- la película
circule por los hogares de medio mundo. Daría risa, si no fuera porque
da rabia.
Naturalmente, las distribuidoras americanas son las que se llevan la
palma en este tipo de absurda afrenta: Disney, Sony, TriPictures, más
raramente Warner, nunca Fox -un ejemplo de profesionalidad y trato- y
Universal. Universal-Paramount es la distribuidora de
Spielberg-DreamWorks, y es la responsable del caso y de mi negativa a
ver Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. No es que
hayan sorprendido ni engañado a nadie, no; la convocatoria ya avisaba
de que "el pase tendrá lugar bajo unas estrictas medidas de
seguridad. Antes de comenzar la proyección, se comprobará que no lleváis
ningún dispositivo de grabación. Los asistentes deberán pasar bajo un
arco metálico y dejar sus móviles y cámaras en consigna. La
asistencia al pase presupone vuestro consentimiento para realizar un
registro físico de vuestras pertenencias y vuestra persona." Las
"estrictas medidas de seguridad" comprendían también la
apertura y registro de bolsos y carteras, y los compañeros y
compañeras tuvieron que mostrar además sus calcetines -ellos- y sus
tacones -ellas- por si allí ocultaban sofisticados dispositivos de
grabación...
Pues eso. Allá cada cual, y quienes se sometieron a semejante trato
para ver una Indiana son muy libres de hacerlo... Yo no fui. Una
relación profesional basada en la desconfianza y que utiliza
procedimientos vejatorios y maniáticos no me interesa. Los críticos
vamos a ver las películas para enjuiciarlas, no a hacer copias para
venderlas, y las distribuidoras tienen la obligación de saber a quién
invitan a sus pases y qué conducta esperan de los profesionales serios.
Es tan claro, que no merece ni una palabra más.
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